Manual de inmersión 2.0 para profesionales de la salud

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viernes, 23 de octubre de 2020

De la atención centrada en la persona a la centrada en la comunidad

 La pandemia de coronavirus está siendo un reto para la humanización de los cuidados que no estaba previsto. Hasta el momento actual los sistemas de salud habíamos adoptado el modelo de atención centrada en la persona, pero de repente una epidemia como la que estamos sufriendo impone un giro brusco hacia un modelo de atención centrado en la comunidad. La revista The Lancet ha publicado recientemente una revisión de 24 artículos sobre el impacto de la cuarentena en las personas que han de permanecer confinadas en sus domicilios y el riesgo de padecer trastornos psicológicos incluso hasta tres años después de la crisis traumática.


Las secuelas psicológicas tendrán mayor impacto en los pacientes hospitalizados. Las estrictas medidas de contención han provocado que desde los hospitales pidamos a las familias que se abstengan de visitar a sus seres queridos. Es inevitable el impacto emocional que esto supone en las familias y los pacientes hospitalizados y aislados por coronavirus, en un entorno extraño. Al carecer del soporte de su red social más cercana, el mantener el contacto con su familia, aunque sea a través del teléfono móvil, está siendo una prioridad. Se trata de una decisión drástica y difícil que supone pasar de un modelo de atención centrada en la persona a otro más centrado en la comunidad. 

A los profesionales les preocupa dejar que, en la versión hospitalaria del confinamiento, los pacientes sufran solos su enfermedad. Al igual que en Italia, estamos asistiendo a la terrible imagen de muertes solitarias de pacientes afectados por coronavirus. El final de la vida constituye uno de los momentos más trágicos y que requieren mayor intimidad. Y en esas circunstancias tan delicadas, la información ha pasado a ser telefónica y dada por un médico con la mejor de las actitudes, pero emocionalmente agotado. De esta forma muchos profesionales están aprendiendo a tener conversaciones difíciles a través del teléfono, sin que el lenguaje corporal, las expresiones faciales o el contacto físico puedan transmitir adecuadamente lo que sienten. 

Los hospitales afrontan una realidad muy dura, con enfermos terminales por coronavirus que morirán solos para evitar nuevos contagios. Por eso, y porque nos resistimos a abandonar el modelo de atención centrada en la persona, se están adaptando los protocolos y circuitos a esta situación sobrevenida. Así, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona ha puesto en marcha un sistema para evitar que los pacientes tengan que morir en soledad, permitiendo que un familiar, si está dispuesto a ello y protegido con las medidas necesarias, se confine con el paciente hasta el final de su proceso. El centro hospitalario cuida del paciente y también del acompañante, poniendo a su disposición cama, alimentación y todo lo necesario durante el tiempo que esté junto a él.

En otros hospitales como Vall d’Hebron, el equipo de psiquiatría, junto con un numeroso grupo de psicólogos clínicos, ha habilitado, a través de su página web, dos servicios para dar apoyo emocional a las personas que puedan sufrir síntomas de estrés y ansiedad debido al coronavirus. Uno de los servicios está dirigido a la población general, en especial a los familiares de pacientes ingresados por coronavirus, y el otro dirigido a los profesionales sanitarios implicados en la asistencia, que al ser población de alto riesgo pueden sufrir trastornos emocionales, ansiedad o síndrome de estrés postraumático. 

Los equipos de atención al usuario están prestando un gran apoyo al equipo asistencial, añadiendo valor a la atención y facilitando los sistemas de conexión con las familias con el objetivo de que puedan tener la sensación de que se ha acompañado a los pacientes en todo momento, hasta el final. De esta forma tratamos de encontrar el equilibrio entre el imprescindible aislamiento y la humanización de la atención, tranquilizándolos, explicándoles la situación o tomándoles la mano, aunque sea enfundados en una bata, con guantes y mascarilla.

En poco tiempo nos ha empezado a cambiar la forma de vivir y tendremos que cambiar también la forma de morir, sin olvidar las lecciones aprendidas durante este tiempo sobre el valor de crear y mantener conexiones con nuestros seres queridos. Como dijo el Dr. Vivek Murthy: "Si queremos ser una sociedad más fuerte y resistente, debemos centrarnos en la reconstrucción de los fundamentos para la atención centrada en la persona".




Nota: Esta entrada ha sido publicada previamente en el blog "Avances en gestión clínica" el 3 de abril de 2020 

martes, 9 de julio de 2013

Comunidades en línea para la atención al paciente

"El paseo" Marc Chagall


Cada vez es más frecuente ver como las innovaciones en la atención a la salud se basan en tecnologías de Internet y en la voluntad, cada vez mayor, que tienen los pacientes de participar en este tipo de intervenciones. En general, el uso de Internet para la salud está asociado a la edad y al nivel de educación. 

En esta línea, existen plataformas en Internet que se caracterizan por unir un grupo de pacientes, un grupo de profesionales, o una mezcla de ambos. Los miembros interactúan utilizando tecnologías modernas de comunicación, como los blogs, chats, foros y wikis. Los participantes (tanto pacientes como profesionales) utilizan varios tipos de comunidades en línea, consiguiendo con ello una atención centrada en el paciente. 

Estas comunidades pueden ser abiertas o cerradas en base a la accesibilidad del contenido. En una comunidad abierta, puede acceder cualquier persona. Todos los miembros pueden contribuir a su contenido, y toda la información que se genera es públicamente accesible. Dentro de una comunidad cerrada, el contenido es visible solo para los miembros que la integran. Estos pueden hacer una contribución activa tras el permiso de acceso de un administrador. 

Para asegurar la confidencialidad, los pacientes tienen un código de identificación personal y los profesionales sanitarios pueden acceder a las comunidades cerradas solo a través de la firma digital.
En  un artículo publicado enero de 2013 en el Journal of Medical Internet Research: “Using Online Health Communities to Deliver Patient-Centered Care toPeople With Chronic Conditions” Se proponían varias aplicaciones potenciales en la práctica clínica de estas comunidades. 

En primer lugar, debido a los rápidos avances en la medicina, pueden ser de ayuda a muchos profesionales de la salud para hacer frente a las complejas necesidades de los pacientes crónicos. Los profesionales pueden utilizarlas para compartir experiencias, e intercambiar conocimientos. 

En segundo lugar, en la actualidad, el cuidado de la salud está fragmentado, ya que los pacientes se relacionan con varios profesionales e instituciones en su cuidado y tratamiento. Las Comunidades en línea pueden salvar distancias geográficas y permitir la colaboración interdisciplinaria entre instituciones y profesionales. 

En tercer lugar, los pacientes crónicos no tienen las herramientas adecuadas para autogestionar su enfermedad. Este sistema se puede utilizar para participar activamente y dotar de autonomía a los pacientes en el cuidado de su enfermedad.  
Además, cada paciente puede almacenar toda la información médica en un lugar central, al tiempo que permite una comunicación transparente entre todos los miembros del equipo de salud. Un buen ejemplo es The health cloud 

Entonces, si son estos los beneficios que se esperan del uso de las Comunidades en línea ¿Por qué  cuesta tanto que innovaciones como esta se conviertan en parte de la práctica habitual?
La inversión de tiempo, formación, y el cambio de paradigma en la mentalidad de profesionales y pacientes pueden ser algunas de las respuestas a esta pregunta.

En conclusión: las Comunidades de salud en línea son una herramienta de gran alcance para hacer frente a algunos de los problemas de atención a pacientes con enfermedades crónicas, ayudan a facilitar la comunicación entre profesionales y pacientes y favorecen la coordinación de la atención a través de niveles más tradicionales, cosa que no ocurre espontáneamente en la práctica diaria.


viernes, 14 de junio de 2013

Inteligencia emocional en el trato con el paciente

"El ángelus" de Millet


Según Wikipedia: La inteligencia emocional (EQ) es un conjunto específico de aptitudes que se hallan implícitas dentro de las capacidades abarcadas por la inteligencia social. La inteligencia emocional es, por tanto, un conjunto de talentos o capacidades organizadas en cuatro dominios: Percepción, razonamiento, empatía y control de las propias emociones.

El interés por este concepto despegó en 1995 con un libro de Dan Goleman y un artículo publicado en Harvard Business Review sobre EQ en “Inteligencia Emocional” Según Goleman la Inteligencia Emocional es más importante que el coeficiente intelectual (IQ), lo cual sugiere que el éxito en la vida depende más de la capacidad de comprender y controlar las emociones que de la inteligencia analítica. 
 
La EQ también tiene un papel fundamental en las profesiones de la salud. Es importante para una práctica eficaz, contemplarla como un atributo que puede mejorar la relación centrada en el paciente, aumentando la productividad y el éxito personal y organizacional.

Según Yvonne F Birks y Ian Watt S. en un artículo publicado en la revista JR Soc Med “Emotional intelligence and patient-centred care" basándonos en cómo se ha utilizado en los entornos ajenos a la salud, podríamos aplicarlo en cuatro áreas relacionadas con la sanidad:
1.   Cómo la EQ de los profesionales de la salud puede tener un impacto en la atención centrada en el paciente, su satisfacción y la calidad de la atención.
2.   Cómo podría afectar en temas de satisfacción y rendimiento en el trabajo.
3.   Si la formación en EQ para profesionales de la salud puede repercutir en los resultados de la atención centrada en el paciente.
4.   Si la medición de la EQ debe ser parte de la selección de profesionales y estudiantes en el ámbito de la salud.


Bryan Warren en “Healthcare Emotional Intelligence:Its Role in Patient Outcomes and Organizational Success” explica que la empatía del profesional de la salud mejora la satisfacción y adherencia al tratamiento del paciente, y se correlaciona con un menor número de errores médicos. De esto se deduce que profesionales empáticos son los que manejan mejor las enfermedades crónicas. 

Así pues, la capacidad de gestionar y leer las emociones, parece ser una habilidad importante para los profesionales de la salud, y potencialmente podría mejorar la atención centrada en el paciente, la relación con este, y, como consecuencia, aumentar la satisfacción percibida.La EQ puede ser la explicación de por qué algunos profesionales parecen ser mejores en la atención centrada en el paciente.

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